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Liderar una empresa que ayuda a otras organizaciones a gestionar los riesgos me ha proporcionado una perspectiva única sobre cómo pueden utilizar la gestión de riesgos como una herramienta de crecimiento, en lugar de verla simplemente como un obstáculo que hay que superar. En Drata, donde trabajamos con miles de empresas, he visto de primera mano cómo el enfoque adecuado de los riesgos puede impulsar una empresa hacia adelante. La clave está en comprender cómo integrar la gestión de riesgos de forma fluida en las operaciones diarias para que se convierta en un facilitador del crecimiento, en lugar de un impedimento. 

Veamos cómo las empresas pueden gestionar los riesgos de forma eficaz sin perder el ritmo.

¿Qué es exactamente el riesgo empresarial?

Para empezar, es importante definir qué entendemos por riesgo empresarial. En pocas palabras, el riesgo empresarial es cualquier factor que pueda afectar negativamente a su empresa, ya sea una interrupción de las operaciones, pérdidas económicas o daños a su reputación.

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Los riesgos pueden surgir de diversas fuentes: amenazas cibernéticas, cambios normativos, modificaciones económicas o incluso la entrada de nuevos competidores en el mercado. La clave está en identificar los riesgos que más importan para su empresa y establecer las prioridades correspondientes.

Como CEO, en última instancia soy responsable de gestionar los riesgos, aunque cuento con un equipo de expertos, como un Director de Tecnología (CTO) o un Director de Seguridad de la Información (CISO), que se centran cada uno en áreas diferentes. En particular, los CTO se enfrentan al doble reto de mitigar los riesgos tecnológicos al tiempo que impulsan la innovación, logrando un equilibrio que puede ser increíblemente exigente.

En cientos de conversaciones con otros ejecutivos, he observado que surge el mismo patrón: una gestión de riesgos eficaz requiere un liderazgo activo y visible desde la dirección. Sin ese respaldo, los esfuerzos de gestión de riesgos suelen tener dificultades para recibir la atención que necesitan.

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Factores de riesgo empresarial

Los riesgos a los que se enfrenta una empresa dependen de varios factores, entre ellos:

  1. Sensibilidad de los datos: Si su empresa gestiona datos confidenciales, como un banco o un proveedor de servicios sanitarios, se enfrenta a un perfil de riesgo diferente al de, por ejemplo, un minorista o una empresa de suministros de oficina.
  2. Sector de actividad: Cada sector tiene sus propios riesgos. Una empresa de servicios públicos, por ejemplo, tendrá preocupaciones diferentes a las de una empresa de software o un fabricante.
  3. Entorno normativo: Las empresas de sectores muy regulados, como la sanidad o las finanzas, deben gestionar cuidadosamente los riesgos de cumplimiento, ya que normativas como HIPAA o PCI DSS pueden determinar su enfoque del riesgo.
  4. Etapa de crecimiento: Las empresas emergentes suelen enfrentarse a riesgos financieros y desafíos de supervivencia, mientras que las empresas consolidadas están más preocupadas por factores geopolíticos, riesgos legales o problemas operativos a gran escala.

Lo he comprobado de primera mano, y la variación en los perfiles de riesgo puede ser sorprendente, incluso entre empresas de tamaño o antigüedad similares. Por eso, las estrategias de gestión de riesgos deben adaptarse a cada caso en lugar de aplicarse de forma universal.

Cómo el cumplimiento normativo ayuda a poner en marcha la gestión de riesgos

Muchas empresas comienzan su recorrido en la gestión de riesgos centrándose en el cumplimiento normativo. Y es lógico: el cumplimiento es un excelente punto de partida porque es algo que las personas de toda la organización pueden entender y respaldar. Seguir las normas es una forma sencilla de reducir determinados riesgos y puede abrir las puertas a nuevas oportunidades de negocio, especialmente cuando se cumplen los estándares del sector que esperan los clientes.

Pero aquí está la cuestión: el cumplimiento por sí solo no es suficiente. Para gestionar los riesgos de forma eficaz sin ralentizar su empresa, debe integrar la gestión de riesgos en el tejido de su organización. Debe formar parte de sus operaciones desde el principio, no ser algo secundario. Cuanto antes empiece, más fácil será incorporar estas prácticas a la cultura de su empresa. Intentar introducir posteriormente un proceso sólido de gestión de riesgos puede resultar mucho más difícil.

Los CTO desempeñan un papel fundamental en este ámbito, ya que deben garantizar que la infraestructura tecnológica sea resistente y cumpla la normativa, sin dejar de ser lo bastante flexible como para respaldar el crecimiento de la empresa. Gestionar los requisitos de cumplimiento sin frenar la innovación es un desafío que exige que los CTO piensen estratégicamente en la adopción y la escalabilidad de la tecnología.

Una herramienta excelente para lograrlo son los marcos de gestión de riesgos. Estos marcos son como planos que guían a las empresas en el proceso de identificar, evaluar y gestionar los riesgos de forma escalable.

Sin embargo, los marcos son solo el principio. Para cambiar verdaderamente la mentalidad de su empresa, debe hacer visible la gestión de riesgos en toda la organización. Comenzar por el cumplimiento puede proporcionarle esa visibilidad y claridad, ayudando a todos, desde los equipos técnicos hasta la alta dirección, a ponerse de acuerdo sobre lo que es importante.

Un solo enfoque no funciona para todos

Una de las cosas más importantes que he aprendido al trabajar con cientos de empresas es que no existe una solución de gestión de riesgos universal. Nunca me he encontrado con dos empresas que aborden los riesgos exactamente de la misma manera.

Algunas empresas utilizan hojas de cálculo básicas para hacer un seguimiento de los riesgos, mientras que otras dependen de sistemas complejos y personalizados. Lo importante es que elijas un enfoque que se adapte a tu negocio, tu cultura y tus necesidades específicas.

Para los CTO, esto también implica evaluar las herramientas y los sistemas tecnológicos disponibles para gestionar los riesgos de manera eficaz. El rápido ritmo del cambio tecnológico exige que los CTO elijan soluciones capaces de adaptarse a las amenazas y oportunidades en evolución, ya sea utilizando software de gestión de riesgos de ciberseguridad para abordar las amenazas cibernéticas o gestionando los riesgos relacionados con la IA y otras tecnologías emergentes.

A medida que una empresa madura, su enfoque de la gestión de riesgos suele volverse más avanzado. Por ejemplo, muchas empresas están incorporando ahora consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus estrategias de gestión de riesgos. Al mismo tiempo, están surgiendo nuevos riesgos, como los asociados a la inteligencia artificial (IA), lo que lleva a las empresas a adaptar sus marcos de riesgos para dar cabida a estos cambios. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) ya ha introducido un marco de gestión de riesgos de IA para ayudar a orientar a las empresas en este ámbito.

En las organizaciones más grandes, especialmente aquellas que cotizan en bolsa, la gestión de riesgos también adopta un enfoque más formal. Los informes periódicos al consejo de administración, los accionistas y otras partes interesadas se vuelven esenciales, y a menudo requieren un programa de gestión de riesgos más detallado y estructurado.

¿Cuál es la conclusión? El objetivo no es eliminar todos los riesgos. Es un objetivo poco realista y, francamente, imposible. El propósito es comprender, controlar y mitigar los riesgos de una manera que no frene el progreso empresarial.

Encontrar el equilibrio adecuado entre riesgo y crecimiento

Entonces, ¿cómo se gestionan los riesgos eficazmente sin ralentizar el negocio? La clave está en el equilibrio. Se trata de crear una estrategia de gestión de riesgos que se adapte a las necesidades y la cultura de tu empresa, al tiempo que permita el crecimiento y la innovación. Así puedes hacerlo:

  1. Empieza por el cumplimiento: Este es un buen punto de partida. El cumplimiento proporciona un marco claro para comenzar a gestionar los riesgos y garantizar que cumples las normas necesarias. Puedes utilizar software de cumplimiento para ayudar a supervisar tu estado cada trimestre.
  2. Integra la gestión de riesgos en tu cultura: No esperes a encontrarte con un obstáculo. Haz que la gestión de riesgos forme parte natural de tus operaciones desde el principio. Para que realmente se consolide, se necesita el apoyo de los directivos y el compromiso de toda la empresa.
  3. Utiliza herramientas flexibles: Las herramientas que utilizas para gestionar los riesgos deben poder adaptarse a medida que crece tu negocio. Tanto si utilizas hojas de cálculo sencillas como tecnología sofisticada, asegúrate de que el enfoque pueda ampliarse y evolucionar según tus necesidades.
  4. Mantente ágil: A medida que madura tu empresa, también debería hacerlo tu estrategia de gestión de riesgos. Mantente proactivo supervisando los riesgos emergentes y adaptando tu enfoque según sea necesario. Las nuevas tecnologías, los cambios normativos y la evolución de la dinámica del mercado requieren una atención continua.

Reflexiones finales

En última instancia, la gestión de riesgos es un factor clave para impulsar el crecimiento, no una barrera. Al gestionar los riesgos estratégicamente, puedes proteger tu empresa y posicionarla para alcanzar el éxito a largo plazo. El riesgo siempre formará parte de la ecuación, pero con el enfoque adecuado no tiene por qué interponerse en tus objetivos de crecimiento.

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